¿Menos horas trabajadas? Gallup confirma que no implica menos productividad

Teletrabajo, productividad y liderazgo: lo que revela el estudio de Gallup y lo que vemos en el sector tecnológico.

En los últimos años, el debate sobre el impacto del teletrabajo en la productividad ha sido constante. El último estudio de Gallup, basado en el American Time Use Survey (ATUS) entre 2019 y 2023, arroja una conclusión clara: los empleados que pueden teletrabajar trabajan menos horas, pero eso no implica necesariamente que produzcan menos.

Menos horas trabajadas, ¿menos productividad?

Según los datos, en 2022 los trabajadores en roles altamente remotos dedicaban una hora menos al día al trabajo respecto a 2019, redirigiendo parte de ese tiempo a actividades de ocio. El fenómeno es especialmente marcado entre hombres solteros sin hijos, y mujeres sin estudios universitarios.

Desde nuestra experiencia en el sector tecnológico, este resultado era previsible. Medir el tiempo de trabajo es una de las pocas métricas disponibles para valorar la actividad de consultores y equipos remotos. Sin embargo, estar presente más horas —ya sea en casa o en la oficina— no garantiza productividad. Es posible “trabajar menos” incluso sentado en la oficina, ya sea por distracciones digitales o conversaciones informales.

Productividad estable: calidad frente a cantidad

El hallazgo más relevante del estudio es que, pese a la reducción de horas trabajadas, no ha habido una caída de la productividad agregada. La explicación principal está en la capacidad del teletrabajo para facilitar un mejor encaje entre las características del profesional y el puesto. Además, se ha producido un desplazamiento hacia sectores con mayor productividad y mejores salarios.

Esto conecta directamente con una teoría que venimos sosteniendo en la industria tecnológica: no es posible mantener un rendimiento creativo sostenido durante ocho horas diarias. Actividades como la programación requieren concentración profunda, que los consultores sitúan entre dos y cinco horas de calidad al día. Lo interesante es que muchos profesionales reportan más horas de concentración trabajando desde casa, lo que confirma que menos horas puede equivaler a mejores horas.

El valor de las relaciones personales

El estudio también recuerda algo esencial: la productividad no depende solo de la concentración individual, sino de las relaciones personales dentro de los equipos. En tecnología, donde la colaboración y el intercambio de ideas son claves, construir y mantener buenas relaciones es uno de los grandes retos del trabajo remoto. De hecho, este factor puede llegar a pesar más que el número de horas efectivas de trabajo.

Liderazgo: el verdadero diferencial

Tanto Gallup como nuestra propia experiencia coinciden en un punto central: el liderazgo es el factor que más impacta en la productividad. Las decisiones de los managers, su capacidad de generar confianza, de comunicar con claridad y de construir cultura pesan más que la localización o la flexibilidad.

En este contexto, el teletrabajo emerge como un mecanismo de mitigación frente a malos líderes. Cuando la gestión es deficiente, poder trabajar en remoto puede ser un salvavidas para los profesionales y una vía para mantener la productividad del equipo. Ésta podría ser una de las razones que explican por qué los indicadores de productividad no han caído, a pesar de la reducción en el tiempo dedicado al trabajo.

Conclusión

El estudio de Gallup confirma algo que ya intuíamos: el teletrabajo cambia el reparto del tiempo, pero no necesariamente erosiona la productividad. La clave no está en contar horas, sino en gestionar la calidad del trabajo, las relaciones interpersonales y el liderazgo. En definitiva, el teletrabajo y el modelo híbrido son herramientas poderosas, pero su éxito depende más de la cultura y de los managers que de la geografía.

 

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